viernes, 26 de septiembre de 2014

VI

Ojalá pudiera creerme todas esas verdades que ambos sabíamos que eran mentiras.

Siento la molestia de mi piel sobre tus hombros.
Siento que por mucho que lo intente ya nunca seré nada más que tiempo para ti.
Siento que aunque yo me muera por tus huesos, mi pequeño, tu nunca morirás de amor por mi.


No hay comentarios:

Publicar un comentario