viernes, 26 de septiembre de 2014

VI

Ojalá pudiera creerme todas esas verdades que ambos sabíamos que eran mentiras.

Siento la molestia de mi piel sobre tus hombros.
Siento que por mucho que lo intente ya nunca seré nada más que tiempo para ti.
Siento que aunque yo me muera por tus huesos, mi pequeño, tu nunca morirás de amor por mi.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

V

-Me gusta pensar que te sientes a gusto conmigo.
-Lo hago.

A veces tengo la sensación de que simplemente me vacilas.
¿Quieres que este bien? ¿Quieres hacerme feliz? ¿Quieres hacerme sentir bien? ¿A gusto? ¿Protegida? ¿A caso soy tu maldita princesa?

Ven aquí y házmelo ahora mismo.
Todo.
Hazme estar bien.
Hazme feliz.
Hazme sentirme bien a todas horas.
Haz ese gesto con la sonrisa que me sumerge en la más profunda locura y no me saques de ella.
Protégeme de tí.
Protégeme de mi.
Protejámonos de todo bajo las sábanas.
No me hagas tu princesa que eso nunca se me ha dado bien y no me acaba de convencer.
Hazme tuya.
Sin más.

Sé mío.
Con todo lo que eso implica.



martes, 23 de septiembre de 2014

IV

Tengo demasiado miedo de la zona de confort.

Odio la idea de ilusionarme con algo y que luego se esfume,
supongo que por eso no puedo disfrutar tanto como quiero cada mañana y cada noche, por la puta idea de que todo va a desaparecer.

Es que me gusta demasiado. Todo.

Quiero avanzar, pero necesito la confianza que tú no  me das.

"Recuerdo rodar por tu pecho
como un suicida recuerda su cuchilla."

lunes, 22 de septiembre de 2014

III

"-Cuando te miro a los ojos y tú miras a los míos, siento cosas que no son muy normales, por que me siento fuerte y débil al mismo tiempo, me siento excitada y al mismo tiempo aterrorizada, la verdad es que, no se lo que siento, pero si se la persona que quiero ser."

Y que decir más, Spiderman lo ha dicho todo.


domingo, 21 de septiembre de 2014

II

He vuelto a ese punto en el que mi alma y mi orgullo se baten en duelo hasta que las gotas se evaporan y me dejan seguir siendo yo de nuevo.

Vuelvo a tener miedo al viento y vuelvo a tener ese nudo hecho de alambre en la garganta que no para de rajar mi cuello una y otra vez.

Ya no espero nada de ti, ni de mi, ni de nadie, he decidido que todo es más fácil así.
No esperes una sonrisa cuando te hable, aunque seguramente te la dedicaré para que no te extrañes.

No volveré a admitir nada en voz alta. No volverás a verme correr hacia nadie para abrazarle en vez de decirle 'Hola'. No querré que me toques lejos de la cama y no volveré a buscar un beso antes de encender el primer cigarrillo.

No me importarán de nuevo en absoluto las apariencias y lo que piensen. No tendré problema en levantar el puño si es necesario. Si te necesito cerca te buscaré y si no, no me busques.

Volveré a despedirme de espaldas y levantando el brazo, con un casco en la oreja y un mechón rizado en la comisura de los labios. Estirada pero con la cabeza baja. Sonriendo pero sin sentir nada.

No necesito compañía, estoy bien sola. Me acercaré a si quieres y si quiero me iré.

Dejaré que mi recuerdo te guíe mientras yo camino, que sea él el que te susurre lo que tenías que haber visto hace meses. Dejaré que los años vuelvan y mi piel se aclare, que mi piel se rompa y mis labios resequen mis lunares.

Para el que me necesite estoy ahí, cuando yo os necesite:

Que no se me acerque nadie.
"Sonreiré para que no te extrañes."

sábado, 20 de septiembre de 2014

Por mucho que te evité, volviste.

Epílogo: 

Cada persona esta dividida en tres partes:

Su parte dulce, tímida, tonta quizá.
La parte dura, fría, solitaria, esa parte que hace que nuestro mejor amigo nos mande a la mierda y no nos hable hasta habernos tomado un par de cervezas.
Y la que muestras al mundo. Esta parte es imparcial y puede cambiar en cualquier momento por cualquiera de las otras dos.

En mi caso distinguir estas tres partes es bastante fácil, el problema, es que algunas personas tenemos una cuarta, quinta e incluso sexta parte que no estamos dispuestos a dejar salir.

Los motivos no importan.



I.

Te había echado de menos, había pensado (mucho, más de lo que debería)  en volver a ti, había pensado en encontrarte, había pensado, en mi más extrema locura, en buscarte.
Y simplemente, hoy, sin que yo te llame, sin que te busque, sin que te extrañe, sin que te exija, has vuelto.

No quería que vinieras, pero hoy ya no quiero que te vayas. Te necesito.

Eres mi cáncer terminal.
Mi tortura previa a una muerte lapidada.
Mi escudo ante todo y mi puñal hacia mi misma.

No te vayas por que te necesito.
No te quedes por que no puedo estar sin ti.