sábado, 20 de septiembre de 2014

Por mucho que te evité, volviste.

Epílogo: 

Cada persona esta dividida en tres partes:

Su parte dulce, tímida, tonta quizá.
La parte dura, fría, solitaria, esa parte que hace que nuestro mejor amigo nos mande a la mierda y no nos hable hasta habernos tomado un par de cervezas.
Y la que muestras al mundo. Esta parte es imparcial y puede cambiar en cualquier momento por cualquiera de las otras dos.

En mi caso distinguir estas tres partes es bastante fácil, el problema, es que algunas personas tenemos una cuarta, quinta e incluso sexta parte que no estamos dispuestos a dejar salir.

Los motivos no importan.



I.

Te había echado de menos, había pensado (mucho, más de lo que debería)  en volver a ti, había pensado en encontrarte, había pensado, en mi más extrema locura, en buscarte.
Y simplemente, hoy, sin que yo te llame, sin que te busque, sin que te extrañe, sin que te exija, has vuelto.

No quería que vinieras, pero hoy ya no quiero que te vayas. Te necesito.

Eres mi cáncer terminal.
Mi tortura previa a una muerte lapidada.
Mi escudo ante todo y mi puñal hacia mi misma.

No te vayas por que te necesito.
No te quedes por que no puedo estar sin ti.


No hay comentarios:

Publicar un comentario