domingo, 21 de septiembre de 2014

II

He vuelto a ese punto en el que mi alma y mi orgullo se baten en duelo hasta que las gotas se evaporan y me dejan seguir siendo yo de nuevo.

Vuelvo a tener miedo al viento y vuelvo a tener ese nudo hecho de alambre en la garganta que no para de rajar mi cuello una y otra vez.

Ya no espero nada de ti, ni de mi, ni de nadie, he decidido que todo es más fácil así.
No esperes una sonrisa cuando te hable, aunque seguramente te la dedicaré para que no te extrañes.

No volveré a admitir nada en voz alta. No volverás a verme correr hacia nadie para abrazarle en vez de decirle 'Hola'. No querré que me toques lejos de la cama y no volveré a buscar un beso antes de encender el primer cigarrillo.

No me importarán de nuevo en absoluto las apariencias y lo que piensen. No tendré problema en levantar el puño si es necesario. Si te necesito cerca te buscaré y si no, no me busques.

Volveré a despedirme de espaldas y levantando el brazo, con un casco en la oreja y un mechón rizado en la comisura de los labios. Estirada pero con la cabeza baja. Sonriendo pero sin sentir nada.

No necesito compañía, estoy bien sola. Me acercaré a si quieres y si quiero me iré.

Dejaré que mi recuerdo te guíe mientras yo camino, que sea él el que te susurre lo que tenías que haber visto hace meses. Dejaré que los años vuelvan y mi piel se aclare, que mi piel se rompa y mis labios resequen mis lunares.

Para el que me necesite estoy ahí, cuando yo os necesite:

Que no se me acerque nadie.
"Sonreiré para que no te extrañes."

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